«Cuando salí a explorar fuera, regresé llena de ilusiones para emprender en mi pueblo»

«Soy una mujer rural de nacimiento que en su momento salió a explorar fuera y cuando lo hizo decidió volver llena de ilusiones para emprender en su pueblo»

Paquíssima es un proyecto de una mujer rural muy empoderada de Huéscar (Granada) y es que Francisca Martínez lleva 30 años al frente de una mercería rural a la que ha adaptado a las nuevas tendencias digitales. Ahora con nuestra Feria PRONATURA, su marca pretende seguir creciendo y aportando más valor a todo su trabajo artesanal. 

Nuestra entidad a través de www.feriafemurpronatura.com pretende acelerar la digitalización en el medio rural e innovar la vida de las mujeres rurales para conseguir su pleno empoderamiento.

FEMUR  ha trabajado para que sea una Feria muy novedosa, donde se unan esfuerzos para promocionar con un mayor alcance los más de 2.500 productos que las mujeres rurales elaboran de manera tradicional, sostenible, respetando su origen y con el máximo compromiso con el mundo rural.


¿Qué significa para ti ser mujer rural y artesana?
Para mi lo es todo, es mi vida. Soy una mujer rural de nacimiento que en su momento salió a explorar fuera y cuando lo hizo decidió volver llena de ilusiones para emprender en su pueblo. Probablemente utilicé lo que se llama ley de la atracción: usé la fuerza de lo que significaba para mí ejercer como mujer rural y emprendedora. Y lo conseguí.
Lo de ser artesana creo que va incorporado en los genes de cualquier mujer rural. Ya lo de comercializar la artesanía vino más tarde.

¿Cómo empezó tu proyecto?
30 años al frente de una mercería en un entorno rural suponen constantes crisis y renovaciones. Y hace 12 años dinamicé la mercería, creando unas tardes de labores junto a muchas manos maravillosas anónimas de mujeres valientes de pueblo.
El proyecto intentaba abarcar todo tipo de artesanía: tejer, bordar, daba igual de qué manualidad se tratase, sólo era necesario el tiempo y las manos adecuadas. De la mano, me adentré en el desconocido mundo de las redes sociales y la venta online, porque en el mundo de hoy todo va de su mano. Y ahí precisamente es donde intento dar salida a un potencial increíble. Un potencial que lo compone un entorno rural precioso a los pies de la Sierra de la Sagra, una comunidad muy sociable y la paz de las labores.

«Me quedo con el apoyo entre nosotras para superarnos, en esa sororidad que nos hace fuertes»

¿Te costó emprender en el medio rural?
Ser mujer rural es muy bonito, pero ser mujer rural emprendedora es otra cosa. Y hace 30 años, más aún. Tras volver al pueblo, pensaba que tendría que marcharme de nuevo cuando apareció en mi camino una mercería que se traspasaba por la jubilación de su dueño. El pueblo envejecía y yo era sangre fresca. Yo venía de tradición artesana: mi abuela, antes y después de la guerra, se ganaba el pan como sastre, cosiendo trajes de caballero; ella y también mi madre hicieron luego todo tipo de labores para subsistir dignamente. Todo eso supieron transmitírmelo sin apenas yo darme cuenta. Luego, detrás del mostrador, seguí aprendiendo de mis clientas a la par que personalmente creaba mi familia y veía crecer mi comercio al calor de las tradiciones rurales.

¿Cuáles son los hándicaps y los beneficios de emprender en el mundo rural?
Pienso que los hándicaps y los beneficios en el mundo rural van de la mano, quiero decir que lo que es aparentemente negativo, suele tener al mismo tiempo una perspectiva positiva. Soy ama de casa y directora, contable, jefa de compras, jefa de ventas, jefa de almacén, limpiadora, escaparatista, responsable de atención al cliente, maestra de talleres, creadora de proyectos, fotógrafa, community manager y ahora también gestora de mi página web a través del proyecto de la Federación de la Mujer Rural. Soy una mujer versátil en un mundo de hombres y rural. Estoy empoderada. Y es con esa parte con la que me quedo, con el apoyo entre nosotras para superarnos, en esa sororidad que nos hace fuertes.

¿Qué es lo que más valoran tus clientes de tus productos y/o empresa?
Siempre he intentado diferenciarme con artículos y productos novedosos, distintos, originales y esa imprescindible buena relación calidad-precio. Pero yo primaría la calidad. Creo que la calidad tanto de los materiales utilizados como del proceso de creación es el factor diferencial. El valor de algo hecho a mano es incalculable. Hay que saber comunicar eso, porque unido a un servicio de confianza, de cercanía, es sin duda lo más apreciado por una clienta. No importa que se trate del producto acabado o de que le enseñemos a ese cliente cómo hacerlo, todo forma parte de un proceso creativo que tiene muchos caminos.

Algún comentario….
Ser mujer rural artesana no es fácil. Pero las cosas que de verdad merecen la pena en esta vida son esas para las que tenemos que sacar lo mejor de nosotras.

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