Mujeres rurales, más tareas e igual invisibilidad con el paso de la pandemia

Mujeres rurales, más tareas e igual invisibilidad con el paso de la pandemia

Con motivo de DIVERMUR, a nuestra presidenta así como a una de las ponentes las han entrevistado en un medio de comunicación. A continuación os enseñamos las entrevistas íntegras.

Las mujeres del medio rural reivindican el reconocimiento social que siempre consideraron merecer y que con el paso de la pandemia ha resultado más evidente, después de que hayan visto aumentada la carga de tareas con los cuidados, la higiene y limpieza del ámbito doméstico y la salud mental del hogar.

La presidenta nacional de la Federación de la Mujer Rural (Femur), Juana Borrego, ha explicado en una entrevista con Efe que las mujeres del entorno rural se enfrentan a cánones tradicionales de desigualdad de género aún más arraigados que en las ciudades, lo que ha quedado retratado con el paso de la pandemia.

Este y otros temas han sido tratados durante la Jornada para la Diversidad del Emprendimiento para las Mujeres Rurales DIVERMUR, celebrada este martes en la localidad segoviana de Hontalbilla.

Según ha reflexionado Borrego, durante la crisis sanitaria, han sido ellas las que han visto aumentadas las horas de cuidados en el hogar, sobre todo al haber tenido a sus hijos más tiempo en casa y dedicado más atención a sus mayores, un grupo de población especialmente vulnerable ante el coronavirus.

También sobre ellas recae con más fuerza la tarea de velar por la salud de su familia, en este caso la de evitar los contagios del virus, en su momento haciendo cumplir las medidas de confinamiento en el hogar, ahora las de seguridad en el contexto de la nueva normalidad y siempre extremando la limpieza e higiene de la casa.

La «salud emocional», comenta Borrego, también ha sido un factor muy importante durante los peores momentos de la pandemia y este ha sido «trabajo» que, por lo general, les ha «correspondido» a ellas.

«Han estado cargadas de tareas y se debería tener en cuenta este trabajo, se está pagando a la gente desempleada, que me parece muy bien, pero las amas de casa, que trabajan en casa, permanecen invisibles», reivindica Borrego.

Este rol de máxima responsable del ámbito doméstico hace que se perpetúe su situación de desventaja a la hora de lanzarse a desempeñar un trabajo en el sector de la ganadería y la agricultura y a menudo lo hacen «en la sombra».

En la misma línea, existen dificultades genuinas para ellas a la hora de acceder a puestos de gobernanza y representación en las cooperativas, OPAS y empresas agroalimentarias, uno de los temas centrales de la jornada celebrada este martes en Segovia.

Según asegura Borrego, alrededor de un 20 por ciento de estos puestos de poder son ocupados por mujeres en el sector primario: «Pero queremos llegar a más», reivindica.

Un dato aportado por Femur y que arroja cierta esperanza al sector es el de que, de todas las personas que «se lanzan» a emprender en el sector primario en España, un 55 % son mujeres, una cifra muy distante de lo que ocurre en otros sectores económicos, en los que ellas apenas representan un 30 %.

Otro de los temas centrales de la jornada celebrada este martes ha sido el de la figura de la titularidad compartida de las explotaciones agrarias, a través de una ponencia de la abogada especialista en derecho agrario Celia Miravalles.

celia miravalles

Según ha explicado esta en una entrevista con Efe, la figura nació en 2011 para dar respuesta a una situación habitual de discriminación en el entorno rural, en la que las mujeres desempeñaban labores fundamentales en las explotaciones agrarias, pero de manera «oculta».

Este modelo ha permitido que ellas también se den de alta en la Seguridad Social y participen de los beneficios de la explotación a partes iguales.

Castilla y León es la comunidad autónoma con más explotaciones agrarias y ganaderas con titularidad compartida, 296 de las 720 que hay en toda España, según datos oficiales recogidos por Miravalles correspondientes a este mes de julio.

La abogada ha señalado que generalmente se trata de una experiencia «muy buena» para sus clientas, que atestiguan quedar «contentísimas» porque, según le trasmiten, es a partir de este cambio que se sienten «empresarias de verdad» y pasan de referirse a ellas como «la mujer de» a «llamarlas por su nombre» .

La principal razón por las que esta figura aún no está implantada de forma extendida, según Miravalles, es la falta de información, pero también el hecho de que el campo es aún «un mundo de hombres», en el que con frecuencia las altas en la Seguridad Social son vistas «como un gasto» y no como un posible beneficio.

Pero las ventajas han quedado de nuevo evidenciadas con el paso de la pandemia, según afirma la abogada, puesto que muchas de las ayudas a la explotación agrícola otorgadas por el Gobierno han premiado a aquellas de titularidad compartida, precisamente para poner en valor esta figura. EFE