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Juana Borrego, Presidenta Nacional de FEMUR.

Que nadie se quede sin abrazos

Por Juana Borrego Izquierdo*

Hay silencios que hablan. Quienes vivimos en el medio rural sabemos reconocerlo. Es el silencio de una casa donde antes vivía su compañero, sus padres, sus hijos… y hoy vive una sola persona.

Es el banco de la plaza que permanece vacío. Es la puerta de la casa a la que nadie llama.

La soledad no deseada es una de las grandes heridas de nuestra sociedad, de la vida, y en los pueblos duele con especial intensidad. No siempre se ve, pero existe. No hace ruido, se siente poco a poco, cuando un hijo tiene que marcharse a buscar trabajo, cuando un vecino se muere, cuando desaparece la panadería, las tiendas, los servicios, el colegio, el consultorio médico…. Cuando las dificultades para desplazarse se convierten en pedir favores y los días se transforman en una larga espera.

Toda mi vida he recorrido pueblos de toda España por mi trabajo educativo, político y social, pero también porque nací y mi juventud la disfruté en ellos. En todos ellos encontré y conocí a miles de mujeres rurales valientes, sosteniendo a sus familias. Han trabajado la tierra, han cuidado a sus mayores y han mantenido la identidad de nuestros pueblos.

Hoy muchas de ellas siguen siendo el alma de nuestras comunidades, aunque estén solas.

La soledad no deseada no es solo cuestión de edad, también afecta a jóvenes que no encuentran oportunidades; a personas con discapacidad o a quienes llegan nuevos a un pueblo y no son admitidos. También hay quienes sienten que nadie tiene tiempo para escucharles.

No podemos resignarnos a pensar que la despoblación y la soledad son inevitables. Podemos prevenirlas y luchar contra ellas.

Por ello FEMUR va a poner en marcha un proyecto que pretende demostrar que la soledad no debe ser un problema individual, sino una cuestión que debe abordarse desde la comunidad. Debe favorecerse que las personas comprendan esta realidad y tomen conciencia de que pueden contribuir a prevenirla, fomentando la participación, el voluntariado, el asociacionismo y llegar a los espacios de encuentro.

Desde FEMUR llevamos mucho años demostrando que las redes de apoyo cambian vidas. Cada curso, cada encuentro, cada taller, cada proyecto crean vínculos que fortalecen la autoestima, devuelven la ilusión y hacen que muchas personas vuelvan a sentirse fuertes.

Este no es un problema solo de asociaciones y vecinos. Necesitamos un compromiso firme de las administraciones para garantizar servicios sanitarios,  transporte, conectividad digital, atención social con psicólogos, y organismos empeñados en ayudar al mundo rural.

La soledad es ya una preocupación en las políticas internacionales por su impacto en la salud, en el bienestar y en la cohesión social. La Unión Europea promueve la adopción de políticas específicas para combatir la soledad con el pilar europeo de derechos sociales y la agenda 2030; la Organización Mundial de la Salud (OMS) y en España, la soledad, es uno de los ejes del Marco Estratégico Estatal de Soledades 2026-2030.

FEMUR con ‘Amigos contra la soledad’ no solo busca acompañar a quienes se sientan solos, sino también generar y fortalecer los lazos entre vecinos para crear una red de apoyo que permita que todos en la comunidad podamos ser más fuertes.

Que ningún pueblo se quede sin vida, que nadie se quede sin compañía y que nunca falten manos dispuestas a ofrecer el abrazo que todos necesitamos en algún momento de la vida.

* Juana Borrego Izquierdo. Exsenadora, Fundadora y Presidenta Nacional de la Federación Española de la Mujer Rural, FEMUR.

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