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Carta abierta a una emprendedora en entorno rural

Emprendimiento Rural

Muchas somos las mujeres que hemos trabajado para otras empresas antes de crear la nuestra propia y volver a nuestros pueblos de origen. Y es que emprender no es sólo un negocio sino un proyecto de vida.

Cuando le cuentas a alguien que quieres montar tu propio negocio fuera de las grandes urbes, te miran con cara de escepticismo y te preguntan si estás segura, si lo has pensado bien, si has pensado en tu futuro, en el de tus hijos, la dureza de vivir en el campo y muchas más preguntas. Muy probablemente es algo que no le preguntarían a un hombre, pero a nosotras sí, y estoy segura que es en un intento de protección que se otorgan como familia o como amigos.

Los emprendedores son gente que está hecha de otra pasta, porque emprender es toda una aventura en la que no hay certeza del resultado. Si le añadimos el mundo rural, la aventura toma una dimensión mayor porque entran en juego otros factores como la distribución, la conservación, las comunicaciones, los ciclos de la naturaleza, el aislamiento… Pero cuando le sumamos la tercera variable, el ser mujer, la ecuación se complica todavía más, pero recuerda, no es irresoluble. Porque en ella hay más variables.

Un emprendedor o emprendedora tiene que tener una gran capacidad de trabajo, tolerar mejor la frustración que la medida de la población, mantener la automotivación, tener las ideas claras, ser creativos, resilientes y muy, muy perseverantes, yo lo resumiría en pasión por el trabajo a prueba de fuego. Estas habilidades son fundamentales para desarrollar con éxito un negocio porque son multiplicadoras o divisoras en la ecuación.

Estoy segura que a estas alturas te estarás preguntado ¿cómo se logra tener todo esto? Todo empieza con SER, y lo pongo en mayúsculas, porque es de lo que se trata. Ser consciente de la importancia de conocerte, de saber qué se te da bien o se te da mal, en qué eres autosuficiente y en qué necesitas ayuda, en qué momento estás lista para empezar y en cuál debes parar, etc.

Uno de los aspectos fundamentales que toda emprendedora debe conocer es que emprender no es sólo una idea. Emprender es un modelo de vida que te tiene que aportar, como mínimo, los recursos suficientes para vivir dignamente y fíjate que no he dicho subsistir. Por lo tanto, si te estás planteando emprender un negocio lo primero de todo plantéate ¿hay personas dispuestas a pagar por el producto o servicio que quiero lanzar? ¿Yo pagaría por ello? Si la respuesta es sí, busca a el lugar donde están esos potenciales clientes. Es más sencillo pescar en una piscifactoría que en medio del mar.

Emprender tiene mucho que ver con lo que tú piensas sobre ti, sobre tus creencias de la vida y los negocios, sobre tus miedos. Como dice Marianne Williamson:

“La percepción que tenemos de nosotros mismos determina nuestra conducta.

Si pensamos que somos pequeños… Solemos actuar de esa manera.

Si pensamos que somos magníficos… Tendemos a actuar de esa manera”

Ahora bien, ya sabes el poder que hay en ti. Aprende a conocerte, conoce la percepción que tienes de ti y de tu proyecto, porque de ello va a depender en gran parte tus resultados y por ende tu éxito.

Te invito a que vivas tu emprendimiento como un camino que te llevara a un maravilloso autodescubrimiento y te ayudara a crear un negocio coherente contigo y con tus valores, aunque te suene raro, tendemos a comprar productos y servicios a profesionales que piensan como nosotros. He de decirte que el camino no será sencillo, sino que tendrás que subir montes y a veces hasta grandes picos montañosos, pero también caminarás por mesetas placidas y tranquilas. En cualquier caso, serás tú quien los recorra y tu negocio quien se beneficie de ello.

Empieza por reconocer tus dones, aquellas cosas que se te dan bien, aquello que te hacer disfrutar, tanto que el tiempo se te pasa volando. Mira a ver si coincide con tu proyecto, dedicaras mucho de tu tiempo a él y es importante que te haga sentir bien. También es importantes que te preguntes si eso que ofreces es útil e interesante para tus potenciales clientes.

Comprométete, emprender no es un trabajo de 8 horas, 5 días a la semana, es, como te decía, un proyecto de vida 24 horas días. No temas, tendrá grandes satisfacciones para ti que compensarán tus esfuerzos. El compromiso es más importante que la motivación. Comprométete teniendo un para qué que te inspire en los momentos difíciles. Busca en tu interior qué es lo que te mueve a emprender, y para qué lo haces. Será esa brújula que te guie en el camino.

Aprende a escucharte, la intuición es una habilidad muy útil. Crea cada día un espacio de tiempo para la evaluación de tu proyecto. Cuéntatelo, cuéntaselo a otros y escúchate como lo haces. Aprenderás mucho de ti, de lo que gusta y de lo que no y, sobre todo, sigue a tu corazón.

Cuida tus pensamientos, observa qué te dices a cada día. ¿Sabías que tenemos cada día de media uno 55.000 pensamientos? El 85% son los mimos del día anterior. Imagínate una gota de agua golpeando una roca día a día, al final termina rompiéndola. Los pensamientos son iguales a esa gota puede hundirte o elevarte. Elige aquellos pensamientos que te eleven, que te den fuerzas para seguir adelante y evita aquellos que no te sirven.

Mira a tu cliente como un amigo, escúchale, descubre lo que necesita, cómo le gustaría recibirlo, por qué está interesado en ello… Toda esa información la vas a necesitar para llegar a más clientes. Cuida a tu cliente.

No olvides que el mundo esta cambiando y la forma de llegar los clientes es de lo más variada, no temas vender, aprende a vender, entiende que vender es servir. Rompe con las creencias negativas sobre la venta, son sólo eso, creencias.

Diseña una ruta con la que logres tu objetivo, y es deseable que sea:

  • Específica para que no haya dudas.
  • Medible para saber lo cerca o lo lejos que estás de tu objetivo.
  • Alcanzable para no te pongas trampas antes de empezar, se realista.
  • Temporal para que no te desgastes mirando al infinito y ni te pierdas en los mares de la procrastinación.
  • Retadora para que te ilusione, te motive y te haga sonreír solo con pensar en ella.
  • Ecológica, que sea buena para ti, para tu gente, para tu entorno.

Por último y muy importante, decirte que te vas a tropezar, habrá fallos, errores, dificultades… no te quedes en la tristeza o la rabia, no son buenos compañeros un viaje a largo plazo, aprende de ellos y sigue adelante.

No eres la primera y no serás la única mujer en llevar a cabo un emprendimiento en el mundo rural, pero si serás una inspiración para las mujeres que están a tu alrededor, recuerda apoyarte en otras mujeres que han caminado antes que tu y apoyar a las que vienen por detrás.

Te deseo el mayor de lo éxitos, María

María Alonso Martín, Coach Personal y Ejecutivo y formador de Esencia Coaching

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