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Nuestra Presidenta Nacional en el Ateneo de Madrid

ATENEO ,Madrid Juana Borrego

Intervención de nuestra Presidenta Nacional participó el 9 de marzo en el Ateneo de Madrid en una charla sobre «El Feminismo en tiempos convulsos» junto con Isabel Pérez, historiadora; Marta Vázquez, catedrática de matemáticas; Zita Mondéjar, historiadora; Nieves Sánchez, geóloga y Vicky Ibáñez, historiadora.

A continuación su intervención:

Encantada de estar en este Foro y poder contaros mis vivencias con unas mujeres muy especiales, las mujeres de nuestros pueblos, las MUJERES RURALES,  a cuyo  desarrollo personal he dedicado buena parte de mi vida y ahora, centrándonos más en su desarrollo profesional y empresarial, como fórmula para evitar el despoblamiento y el desarrollo, tan necesario, de nuestros pueblos.

La visión que voy a compartir con vosotras es personal, la he ido acumulando a lo largo de los años, mi única pretensión es que descubráis la realidad de las mujeres de nuestros pueblos, para algunas personas que lo desconozcáis.

Nací en un pueblecito de la provincia de Salamanca; eran años difíciles para las mujeres, donde la mujer rural trabajaba en el campo y en la casa o era educada para casarse, criar hijos (varones a ser posible) y ser ama perfecta de casa.

Mis padres, aunque fueron educados en una sociedad mas bien machista, nos dieron a mis hermanas y a mi, una formación universitaria para ser libres y poder defendernos en la vida sin depender de nadie.

Esto condujo a que la mayor de mis hermanas hiciera la carrera de Derecho y yo entrara en la vida Política, mundos para la mujer totalmente machistas y hostiles, donde la mujer tenia que demostrar con creces, ser igual o superior al hombre.

Y digo esto porque en aquellos momentos la mujer dependía del marido o del padre si estaba soltera para todo y por ello para ejercer cualquier profesión.

En 1969, año no muy lejano para todas nosotras,  para poder ejercer la profesión de abogado en los juzgados había que presentar el poder notarial con el permiso de su marido, la llamada “licencia marital” , tanto para el ejercicio de la profesión o del comercio como abrir cuentas bancarias, aunque ésta fueran derivadas de su ejercicio profesional. El marido tenía potestad sobre  su mujer y sus bienes; esto suponía una sumisión total de la mujer a su marido; la mujer estaba obligada a obedecer al marido, no tenía derechos jurídicos ni políticos.  Hasta 1966 la carrera judicial estaba prohibida a las mujeres, y en la misma estaba la notarial, hasta prácticamente 1969,  ser Notario estaba reservado a los hombres. Fue en 1970 cuando mi hermana aparte de ser Licenciada en Derecho y pasar un examen selectivo pudo acceder a Oficial de Notaría, siendo la primera mujer en serlo. En estos tiempos el mundo jurídico sólo era para hombres.

Estas mujeres, que realizaban sus trabajos y profesiones en condiciones que limitaban  sus derechos y libertades sin cuestionarse la igualdad entre hombres y mujeres, porque se sentían iguales, eran la más clara manifestación del avance de  un movimiento feminista que vendría después.

Con la reforma legal de 1975, se introdujeron importantes modificaciones en el Código Civil, pues se eliminaron parte de las limitaciones a la capacidad de obrar en la mujer casada, desapareció la “Licencia marital” y al convertir a la mujer en “mayor de edad”, ya podía, a partir de entonces, comparecer en juicio o enajenar sus bienes sin necesitar el permiso del marido.

Trasladando esta situación al ejercicio de la mujer en la política, pasaba tres cuartos de lo mismo,

Cuando hice las campañas políticas en mis comienzos, tropecé muchas veces con las opiniones desfavorables, tanto de hombres como de mujeres, pues a priori, cuestionaban la valía y eficacia de la mujer para la gestión pública.

En 1982  como Alcaldesa de Hontalbilla, mi pueblo de Segovia, me di cuenta de la imperiosa necesidad de mejorar la situación de la Mujer Rural, pues descubrí que el mundo rural era fundamentalmente machista y en especial los hombres, cuya potestad sobre sus mujeres seguía siendo anacrónica.

Las Mujeres Rurales teníamos que ser Feministas Rurales y como pionera en coger esta bandera conseguí llevar esta inquietud a otras mujeres. Porque entendimos que el Feminismo es un movimiento que ha sido creado para que todos los seres humanos tengan los mismos derechos y las mismas posibilidades, independientemente del sexo con el que nazcan.

El primer paso a dar fue formar una Asociación de Mujeres Rurales “Nuevo Horizonte”; fue difícil conseguirlo, llamando casa por casa unimos a 6 mujeres, para ir a tomar un café al bar del pueblo, al que entraban por primera vez. Se oían voces de los hombres “a que vendrán estas tontas” y al día siguiente las otras mujeres del pueblo decían, “que frescas estas que han ido al bar”.

La segunda vez fueron 12 mujeres al bar y se consiguió formar la primera Asociacion de Mujeres Rurales en Hontalbilla.

ATENEO MADRID

Así que mi compromiso con la Mujer Rural me llega por muchos lados, por nacimiento, por ser mujer, por ser madre y por ser mujer trabajadora, al margen del hogar.

Y asi pasé de ser la Alcaldesa del pueblo, además de Profesora, a ser Diputada Provincial en el año 1987, Vicepresidenta de la Diputación en 1991, cuando los puestos de mujeres en política eran escasos, proponiendo y llevando adelante proyectos para mujeres, ya que desde estos cargos pude conocer mejor la problemática de la mujer rural.

Siempre fui consciente de que las mujeres forman una parte intrinseca de sus pueblos y comunidades rurales, debiendo ser protagonistas de los procesos de desarrollo de los mismos.

Venciendo muchas resistencias, sobre todo masculinas y a veces femeninas, logramos llevar por primera vez al mundo rural todo tipo de actividades sociales, culturales, la primera escuela de verano para la M.R., las escuelas deportivas para los jovenes  rurales.

Más tarde como Procuradora en la IV Legislatura de las Cortes de Castilla y León, e impulsora de que en la Ley 1/1998 de Régimen de Castilla y León, conseguimos se incluyera el que los municipios tuvieran competencias en materia de Promoción de la M.R.

En el año 2003, con la presión y colaboración de Femur, se consiguió la I Ley de Oportunidades de España en Castilla y León.

Años más tarde, y después de pasar por Europa, fui Senadora. Desde el Senado, tuve la oportunidad de defender la Ley de Igualdad y la Ley de Titularidad Compartida de las Explotaciones Agrarias, para reconocer y visibilizar el trabajo  de las mujeres en el campo y sus derechos y protección social en el sector agrario.

Estoy orgullosa de mi trayectoria, de mi trabajo en la esfera pública, de mi lucha por defender los derechos de las mujeres en general y de las M.R. en particular, y de haber tenido una gran maestra y amiga, que conocí en el mundo político, Loyola de Palacio, esa gran Mujer y Política que demostró su valía en todos los cargos políticos, como persona con grandes valores, era excepcional.

Han sido muchos años, desde 1983 y posteriormente, con la constitución de la Federacion de la Mujer Rural en 1991, de educar, formar e informar a la M .R. Desde las primeras charlas sobre salud de la mujer, enseñarlas a  arreglarse para salir de casa, sobre asociacionismo, autoestima, creando espacios de encuentro y debate, hasta los talleres más actuales sobre Nuevas Tecnologías y Emprendimientos o Neurociencia, el camino recorrido ha sido arduo pero muy satisfactorio.

Hemos visto a las M.R. relacionarse, identificar sus problemas y sus debilidades, fortalecerse y empoderarse con la formación y el aprendizaje así como socializar con otras  M.R.,  en cuyas tareas y logros FEMUR ha tenido mucho que ver.

Hemos animado y apoyado a las M.R. a formarse, a crear sus negocios, obtener su independencia económica, en definitiva, valorarse y abrirse el camino deseado en su vida.

¿No es esto FEMINISMO?  Nuestra lucha ha sido siempre que se reconocieran los derechos y libertades de la mujer, en igualdad con el hombre, como siempre digo: codo con codo y no a codazos.

No deseo que las mujeres tengan poder sobre los hombres, sino sobre ellas mismas.

Y por ello, hemos colaborado con Gobiernos y Administraciones en la redacción e impulso de diferentes Leyes: la de Igualdad, la de Violencia de Genero, la de Titularidad Compartida, etc.

Las leyes han sido aprobadas por los Gobiernos, pero el calado social va mucho más lento. Hemos avanzado mucho pero aún sufrimos ese límite invisible que impide a la mujer su ascenso laboral o lograr puestos de dirección en las empresas: ¿por qué le llamamos Techo de Cristal cuando es una losa de hormigón? O cuando se trata de un Suelo Pegajoso por la serie de impedimentos que impiden a las mujeres desarrollarse en el mundo laboral y en la esfera de lo público.

Hemos avanzado mucho pero todavía hay una lista de desigualdades de las que tenemos que tomar nota en nuestra agenda: la brecha salarial, la segregación laboral sin oportunidades, la escasa conciliación familiar y laboral, los estereotipos y prejuicios, la carga mental que todo esto supone para las mujeres, los diferentes tipos de acoso, y la mayor preocupación de este momento, la violencia sobre la mujer y sus hijos.

En tiempos de incertidumbre, pandemia y emergencia climática, la vida en nuestros pueblos tiene mucho que aportar a los cambios que necesitamos para una vida de mejor calidad y sostenible con nuestro medio ambiente.

Para ello, es fundamental, conocer y poner en valor el conocimiento de las mujeres rurales, sabedoras de herramientas y estrategias tradicionales, pero con la ayuda del feminismo: así no caeremos en el error de reproducir esquemas y roles injustos con las mujeres

Finalmente, quiero agradeceros vuestra atención y espero haber aportado algo nuevo y real a vuestros conocimientos, sobre la evolución de los derechos de la mujer en el medio rural.

Muchas gracias.

Dña. Juana Borrego Izquierdo

Presidenta Nacional FEMUR

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